Donde la vida, se expresa en poemas en forma de prosa.
Uno,Dos,Tres....
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Uno te vi reír, Dos veo el Amanecer, Tres mi Corazón se acelera al verte, cuatro algo cambia ya no te veo todo se pone oscuro, cinco todo era un sueño que por un momento fue maravilloso.
Has atravesado tormentas que el alma aún recuerda, pero ya no estás hecho para llorar. Tu corazón sigue latiendo por ese amor del pasado, pero ahora pulsa por ti, por tu sanación, por tu renacer. Brilla sin miedo, sonríe con verdad, porque en tu interior habita una luz que no se apaga. Eres noble, fuerte, valiente. Nunca renuncies a tu esencia, porque en ella vive el poder de tu verdadera transformación. Sí, a veces la batalla interna ruge como un huracán: dolor, decepción, esa sombra que la tristeza deja atrás. Pero tú no eres esa oscuridad. Eres el guerrero que se levanta incluso cuando el alma pesa, que se cae mil veces y aún encuentra un motivo para seguir. Sigue avanzando, sigue creciendo. Aunque la espera parezca infinita, lo que mereces ya viene en camino: el amor verdadero, el que no exige ...
El ambiente en la sala estaba cargado; el aire pesaba, olía a su perfume mezclado con la humedad de nuestra piel. Yo ya no era dueño de mis movimientos, solo respondía a sus manos. Cuando sentí que retiraba sus dedos, por un segundo el vacío me dolió, pero fue solo el preludio. Él se deshizo del resto de su ropa con una urgencia controlada, revelando una anatomía que parecía esculpida solo para intimidarme y atraerme a la vez. Se posicionó entre mis piernas, obligándome a mirarlo. Sus ojos, que antes eran amables, ahora estaban oscuros, fijos en los míos. Sin decir una palabra, me tomó por los muslos y me arrastró hacia el borde del sofá, dejando mis piernas colgando sobre sus hombros. La vulnerabilidad era total, pero la confianza que me transmitía su agarre firme me hacía querer más. El momento del encuentro Sentí la punta de su virilidad rozar mi entrada, todavía húmeda por el juego anterior. Fue un contacto lento, tortuoso. Él se detuvo justo ahí, disfrutando de mi impaciencia, de ...
Como quisiera tenerte aquí, ahora, tan cerca que el aire entre los dos no se atreva a pasar. Quisiera clavarte la mirada hasta que tiemble tu voz, hasta que tus verdades se derramen sin permiso, junto con las mentiras que tan bien supiste esconder. Un abrazo, solo uno, y quizá todo este caos se disuelva. Pero no sé... hay odio en mis ganas, resentimiento escondido entre las costillas. Algo me embrujó, sí, tal vez tu forma de hablarme como si el mundo no doliera o esa manera en que callabas lo que sabías que me haría arder. Te imagino y me pierdo: a veces etérea, a veces cuerpo que despierta todas mis guerras. Y cuando paso por sitios donde nunca estuvimos, deseo que el aire me traicione con un rastro de tu olor, que me asfixie de recuerdos. No lo soporto. Quiero verte y sacudirte el alma con un beso violento. Que me arranques la camisa, sin culpa, sin pausa, que te sientas dueño de cada centímetro de mi rabia convertida en deseo. Haré lo mismo contigo. No por ternura, sino por hambre. ...
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