Has atravesado tormentas que el alma aún recuerda, pero ya no estás hecho para llorar. Tu corazón sigue latiendo por ese amor del pasado, pero ahora pulsa por ti, por tu sanación, por tu renacer. Brilla sin miedo, sonríe con verdad, porque en tu interior habita una luz que no se apaga. Eres noble, fuerte, valiente. Nunca renuncies a tu esencia, porque en ella vive el poder de tu verdadera transformación. Sí, a veces la batalla interna ruge como un huracán: dolor, decepción, esa sombra que la tristeza deja atrás. Pero tú no eres esa oscuridad. Eres el guerrero que se levanta incluso cuando el alma pesa, que se cae mil veces y aún encuentra un motivo para seguir. Sigue avanzando, sigue creciendo. Aunque la espera parezca infinita, lo que mereces ya viene en camino: el amor verdadero, el que no exige ...
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