Déjalo IR

Suelta, suelta, suelta Déjalo IR YA, sácalo de ti, acepta el dolor y avanza: el universo conspira para abrir nuevos caminos ante ti. Grita, baila, llora, respira, hazte tu propio amor y sigue avanzando. Destruye todo lo malo que te ata, y construye, piedra a piedra, la senda hacia tu renacer. Lo que pasó ya no te define. Pediste perdón, y aunque no fue aceptado, tú hiciste tu parte. Ahora es el momento de soltar y volar.

Abre la ventana de tu alma y grita al viento que aún lo amas, pero hazlo para dejarlo ir. Verás cómo ese peso se disuelve y la serenidad ocupa su lugar. Las noches en vela serán reemplazadas por amaneceres plenos, donde buscarás tu luz, tu esencia. Descubrirás el amor que yace en tu interior y lo proyectarás hacia un futuro que hoy comienza a escribirse.

Quiero volar como las aves que migran al norte, ligeras y libres, abrazando el viento. Quiero confiar en los secretos que guarda el universo para mí. Esa voz interior que susurra en mi pecho me llama a encender el fulgor que siempre ha brillado, aunque ahora esté escondido bajo las sombras del dolor.

Un día brillaste, y hoy puedes hacerlo de nuevo, porque ese fuego nunca se apagó. Es hora de liberar el sufrimiento, dejar que el viento lo arrastre como arena, y permitir que el tiempo sane las cicatrices, tal y como el mar suaviza las piedras en la orilla.

No puedo borrar los momentos de amor, los regalos, la risa, la comprensión y la libertad que compartimos, pero entiendo que puedo regalármelos a mí mismo. Puedo amarme con la misma intensidad con la que amé.

No condenaré mi existencia a vivir en el pasado. Los recuerdos me acompañan, pero no serán mi prisión. Estoy en un laberinto, sí, pero cada paso que doy es una señal de que estoy más cerca de encontrar la luz que extravié. Y sé que esa luz me espera.

Quiero bailar un vals bajo la luna llena, sintiendo cómo las hadas acarician mi ser, el aroma a naturaleza despertando mi espíritu dormido. Quiero reconectar con mi esencia, gritar al universo sin temor, sin juicios.

Me amo y siempre me amaré. No importa cuán roto esté, ni cuántas veces me rechacen o intenten apagar mi fuego. Mi amor propio será mi fuerza y mi guía.

A veces me siento como un personaje mal trazado, incompleto, pero luego entiendo que soy el protagonista de una historia que aún se está escribiendo. Mi historia.

Quiero llamarte, escuchar tu voz una vez más… pero elijo ser fuerte. Elijo romper las cadenas que nos unieron. Y al hacerlo, me estoy eligiendo a mí, y estoy abrazando el comienzo de algo nuevo.





 

Comentarios

Entradas populares de este blog

No deberías... Condenarte

Parte II: El Desborde (Así Comienza)

De Frente